Después de la todavía vigente Barra Macará Ídolo, fue la Barra «El Sector Azteca», la que se organizó para seguir a Macará a todos sus encuentros futbolísticos. Uno de los partidos más memorables de sus giras fue en fiestas de Riobamba, donde Macará y Olmedo disputaron un cupo para el tramo final. Luego de ellos, la «Barra Unión Macareña» se organizó en 1972 en torno al ídolo celeste.

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Macará 1971 en Riobamba. Atrás la Barra «El Sector Azteca»

EL PARTIDO

En Noviembre de 1971, Macará buscaba acceder a la etapa final del torneo para lo que debía enfrentarse en Riobamba ante el Olmedo. En la general oriental del Bellavista se asentaba un nutrido grupo de jugadores del cuadro amateur “Estudiantes Ferroviarios” los que, dirigidos por Víctor “Gato” González, vivaban en todos los encuentros que Macará disputaba en la ciudad e incluso fuera de ella.

Los entusiastas jóvenes fueron los primeros en organizar la caravana a Riobamba, alquilaron un bus y tres camionetas para llevar a la hinchada de Macará. Con un empate el ídolo celeste estaría en el grupo de arriba. En una sesión dada esa misma noche, el Comandante Ángel Urbina presidente de la Cooperativa de Transporte Urbano “Unión puso a disposición de los hinchas 30 buses de la mencionada compañía.

LA CARAVANA

El Sector Azteca en Riobamba – 1971

El sector Azteca tenía en su poder una ruidosa campana, se informó que estaría presente en la Sultana de los Andes para animar e identificar el sector donde los macareños estarían ubicados. Miembros del almacén Deportivo “Soria” se trasladaron hacia Riobamba para conseguir las respectivas entradas y brindar comodidad a los macareños de comprar los boletos en la misma ciudad de Ambato. González, presidente de «El Sector Azteca» y Héctor Soria, donaron centenas de banderines celestes para que el color predominante en el Olímpico riobambeño sea incentivo para Macará. La cooperativa interprovincial Trasandina también puso a disposición varios buses para la caravana de los celestes.

El domingo 28 de noviembre se jugó el partido cumbre, uno de los tantos clásicos contra el Olmedo. Cerca de tres mil macareños en una caravana de varios kilómetros presenciaron el encuentro. Era la primera vez que el Olímpico de Riobamba se llenaba desde su construcción.

Gol de Wellington Sánchez en Riobamba 1971

Cavegnari del Olmedo lograba un gol con la mano, Zaracho reclamó airadamente sin que el árbitro retroceda en su decisión. A los 30 minutos del segundo tiempo, el ambateño Wellington Sánchez, pescó un rebote en el área olmedina, la empujó hasta el arco de Medrano marcando el empate para Macará. Los riobambeños enmudecieron y un estruendoso grito de gol provino del sector azteca, los 3 mil macareños presentes en el estadio empezaban la celebración. El empate bastaba para que Macará conquiste la clasificación.

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Wellington Sánchez

LOS PROBLEMAS

Cuando faltaban 5 minutos para que el partido concluya, los riobambeños empezaron a agredir al sector azteca con piedras y botellas de vidrio. El nulo espacio existente entre las personas no permitió que puedan refugiarse sino más bien tuvieron que buscar las salidas. Las mujeres y niños que acompañaron al club abandonaron el estadio quedándose sus esposos, hermanos o padres en las tribunas para enfrentarse a los riobambeños. Una vez culminado el partido la afición celeste ingresó al escenario, paseó a Garrido y Sánchez en hombros por todo el anillo olímpico, los riobambeños que abandonaron el estadio decepcionados permitieron el reingreso de las damas y niños ambateños para que la celebración sea en familia.

RETORNO Y CELEBRACION

El retorno desde la ciudad de Riobamba fue difícil, casi una hora duró la celebración en las inmediaciones del Olímpico de la Sultana. Los riobambeños, molestos ante la crecida asistencia de ambateños y sobre todo por no haber podido lograr la clasificación, atacaron nuevamente con piedras a los vehículos de los macareños. Este tipo de agresión ha sido constante en la historia de los enfrentamientos de Macará en Riobamba.

Cerca de 3 horas duró el retorno, los jugadores eran felicitados en cada auto que ruidosamente recorrió la panamericana. Una vez llegados a Ambato, en el parque 12 de Noviembre, grupos y familias enteras de macareños gritaban ¡Viva Macará, Gloria y Tradición! Grandes cantidades de licor se expendieron durante esa tarde, noche y madrugada.

Enrique Garrido en hombros de la Barra El Sector Azteca – Riobamba 1971

LOS PREMIOS

El presidente de Macará se comprometió a realizar un partido amistoso con el Aucas capitalino cuya taquilla sería brindada íntegramente a los jugadores celestes que dieron gran satisfacción a los ambateños. Una maratón radial también se organizó, desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde se recolectaron fondos para que Macará y sus jugadores tengan regalos en agradecimiento a la gran campaña llevada a cabo este año 1971.

– Roque.

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Autor de la Enciclopedia: "Macará: Memorias de una Bendita Enfermedad"

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