Ecuador es un país pequeño en territorio, pero con riquezas incalculables. Su historia constante ha sido la deuda, épocas de bonanza desperdiciada y sobre todo corrupción e invisibilización de la historia.

No es la primera ocasión que Ecuador recurre al FMI para balancear cuentas que fueron a parar a bolsillos de empresarios, banqueros, grandes hacendados y en la última época, de corruptos y revolucionarios de papel (de papel verde).

Siendo un territorio tan reducido uno de los más pequeños de América Latina junto a Uruguay, hemos sido el tercero en que más ocasiones hemos solicitado de la divinidad llamada FMI. Solo Argentina y el mismo Uruguay (con un claro nivel de desarrollo) han recurrido más de las 19 en que Ecuador se ha entregado a este organismo mundial.

Velasco Ibarra, la Dictadura, León Febres Cordero, Rodrigo Borja y Lucio Gutiérrez son algunos de los personajes que han figurado alineándose con estas medidas. Cabe destacar que previo a la aprobación de crédito, el FMI dicta las políticas que el país a recibir el crédito, debe acatar sin rezongar. Reducción de presupuesto a salud y educación, eliminación de subsidios y reducción de la burocracia, las preferidas del organismo para que el Gobierno cumpla puntualmente los pagos.

Las protestas son el primer síntoma que anuncia este reajuste, el desempleo, la tercerización laboral y la reducción salarial, afecta a miles de familias alrededor del Ecuador. Los indígenas por otro lado conocen su historia, el FMI ya ha llegado al campo, tantas veces como las que sus comuneros señalan. Su lucha siempre fue aplaudida por el resto del país, por su organización, pacifismo y bajos niveles de violencia.

Hoy esta lucha ha sido manchada por infiltrados, delincuentes y saqueadores ¿Quién gana con el caos y el desorden? ¿Quién busca que por comparación, la gente crea que “antes no pasaba esto”? Más de una década no pasó, de seguro “el pueblo quiere volver a la tranquilidad” sí, eso es precisamente lo que se busca.

“Divide y Vencerás” reza un adagio tan viejo como la humanidad. La clase trabajadora, hoy dividida, distrae la mirada entre “los que protestan” y “los que quieren trabajar”, ¿Por qué no vemos que la clase política y empresarial se encuentra blindada, mientras si un individuo de a pie, quizás se confunde en una protesta o deja de pagar una carrera de taxi, puede ser sancionado con cárcel y la clase antes manifestada, se enriquece sin trabajar sin que nadie pueda, ni intentar saber el porqué, el cómo así de esas fortunas?

Cuando los políticos ricos se desgastan, los empresarios están mal vistos por sus condiciones laborales que ahorcan a los trabajadores, asoma siempre, un salvador, un revolucionario que con un discurso bonito, aprovecha su popularidad, gana las elecciones y administra los recursos, ebrio de poder se enquista en el mismo, se farrea la bonanza, deja el poder y llega un nuevo mandatario, que para balancear las cuentas, recurre nuevamente al FMI y se repite la historia, la farra la paga el pueblo.

Pasó con la bonanza cacaotera, con la bonanza bananera y con la bonanza petrolera, 3 grandes épocas que no han permitido al Ecuador salir del subdesarrollo. ¿Pero por qué pasa esto? ¡Porque no conocemos nuestra historia!, porque a los mandatarios les interesa mantener al pueblo ignorante para que sigan trabajando para engordar sus arcas y alargar los años y décadas de su fortuna.

Autor de la Enciclopedia: "Macará: Memorias de una Bendita Enfermedad"

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